La certeza de lo que no se ve

Mi historia no es una historia como las demás. Comienza hace un año y medio mi esposa y yo habíamos empezado a ser novios y después del de pasó de algunos meses pensamos en que era buena idea tener un bebé. Después de intentar algunas veces en marzo del año pasado por fin nos dieron la noticia que tanto habíamos esperado, esperábamos un bebé. Por cosas curiosas de la vida desde que la prueba de farmacia dio positivo, siempre supe que el bebé era mujer. Conforme pasaba el tiempo, la cosas se empezaron a poner más feas el embarazo de mi esposa era de riesgo y vomitaba más de lo que podía comer. Bajó considerablemente de peso, no comía casi nada y el riesgo de que la bebé naciera enfermita era cada vez más fuerte. Estuve en el hospital con mi esposa la gran parte del embarazo, la tuvieron que hospitalizar en 4 ocasiones y las cosas no pitaban bien. En cierto punto creí que perdería alguna de las dos pero dentro en el corazón siempre tuve fe en que lasle cosaa no serían tan malas. El día que mi hija nació fuimos al hospital por un problema de vómito y la doctora dijo que la bebé tenía taquicardia fetal. Esa noche no dormí en casa y cuando subi a verle a mi bebé y la vi tan sanita pude darme cuenta de que esa certeza que habia en mi corazón la alimentaba mide hija con cada patadita que me dio mientras le cantaba una canción que cuando le escucha se pone loquita. Mi historia es una de fe y de perseverancia; sobre todo cuenta el largo viaje que emprendió una pareja para poder tener en sus manos el producto de su amor. La certeza de lo que no se ve dice la Biblía que es la fe, y mi hija es el resultado de Nunca perder la fe.

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Historias de Superpapás

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